En mis manos hay tanto hablar y tanto parafraseo.
Veo cuantas cosas el mundo es capaz de producir. El ingenio del hombre tan fácilmente manipulable y confundible.
Cerrada la mente, cerrado el lazo alrededor del cuello y puesta la correa.
Sinceridad. Corazón humillado y un interés en tan solo hacer una cosa: Hacer el trabajo que dejo Cristo en nuestras manos. Algunos lo continuaron, con fidelidad a pesar de sus muchos tropiezos. Cayeron ante el engañador e injusto, con la frente en alto o llorando un poco. y con ideas pensamos quien fue salvo y quien no.
Dejemos el juicio de todas las cosas, al único que puede y sabe juzgar: El Señor.
¿Quien soy? ¿que de mi presente, y que de mi futuro?
¿Algún día redimiré todas mis culpas por completo?
Yo se que hay salvación y muchas promesas, al tan solo abrir aquella puerta que a veces pierdo la llave o me olvido de como abrir.
El corazón es un lugar complicado, Y la lengua, un veneno dentro de mi ser. También aquella lengua escondida en lo que es mi conciencia.
¿Donde estas, oh amada Verdad?
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